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Estrés: El enemigo del colesterol

El ritmo de vida y las situaciones constantes de estrés pueden llegar a tener un impacto negativo en la salud y el organismo, aumentado la frecuencia cardiaca, la presión arterial, la respuesta inflamatoria del organismo, disminuyendo la respuesta del sistema inmune y, en ciertos casos, elevando los niveles de colesterol LDL (colesterol malo) y disminuyendo el  HDL (colesterol bueno).

El colesterol malo se encarga de ser una lipoproteína trasportadora de colesterol en el torrente sanguíneo, cuando se presenta situaciones estresantes, el organismo reacciona  aumentando  la producción de energía, para afrontar el estrés. Genera más glucosa y ácidos grasos, para adaptarse a esta situación el hígado responde aumentando la producción de LDL.

El estrés repercute en los hábitos alimentarios y en la vida, altera las horas de descanso, el orden y la cantidad y calidad de comidas diarias. Es recomendable llevar una alimentación lo más sana posible, variada, rica en fibra y baja en grasas, evitar la ingesta de fruta en las noches, dejar de fumar ya que el tabaco incrementa el colesterol. Evitar los alimentos ricos en grasas trans y saturadas ya que influyen en que subida el colesterol.

Es importante realizar ejercicio físico como correr, nadar, caminar, manejar bicicleta, entre otros de manera regular, dormir de 7 a 8 horas diarias, estas medidas ayudan a reducir el colesterol y ayudan a frenar el estrés, en consecuencia, a mejorar la calidad de vida.

 
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