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Barriga llena ¿corazón contento?

“Aunque durante los últimos años, los bolivianos se preocupan un poco más por una alimentación nutritiva, debido sobre todo a consideraciones de salud o estéticas, persisten viejos hábitos que es necesario modificar”, advierte la nutricionista Jenny Soliz.

Además de la falta de actividad física, el excesivo consumo de bebidas alcohólicas, la condimentación exagerada y otros factores, mucha gente en Bolivia todavía confunde el “estar lleno” con haber comido bien. La satisfacción está más vinculada al cuánto que al cómo. Parecería que importa más la cantidad que la calidad.

“Es por eso que se debe poner el énfasis en programas educativos que promuevan buenos hábitos alimentarios, con mensajes específicos para niños, adultos y adultos mayores, que subrayen la importancia de vincular alimentación con salud”, explica la especialista.

Entre otras iniciativas, Soliz sugiere que se incorpore en los programas educativos de las escuelas y colegios, una materia de alimentación y nutrición, y que se realicen acciones para reeducar a los padres de familia sobre estos temas.

La nutricionista recomienda, por ejemplo, preparar alimentos y comidas nutritivas en colegios, universidades e incluso refrigerios saludables para los empleados de las instituciones públicas y las empresas del sector privado.

Soliz considera que Bolivia es un país rico en la producción de alimentos nutritivos y saludables como la quinua, el amaranto y otros, pero que parte de la nueva cultura debería precisamente incluir información - recetas - sobre cómo preparar esos productos, de manera que además de sanos, resulten sabrosos para la familia.

Nunca es tarde para cambiar de hábitos, sobre todo si estos son negativos y dañinos para la salud, dice Soliz, quien destaca el esfuerzo realizado por el Grupo Asegurador Alianza para impulsar un programa de responsabilidad social dirigido a promover la educación nutricional.

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