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Nutrición saludable

El gran apetito de la adolescencia

El organismo del adolescente atraviesa por varios cambios, psicológicos, emocionales, físicos y de funcionamiento de su organismo. Obviamente, la alimentación es parte de este proceso y juega un papel importante en el desarrollo y el estado de salud.

La adolescencia es sin duda una etapa de cambios. Muchas veces solemos escuchar que es en este periodo de la vida en el que se presentan cuadros de ansiedad, depresión. Es también sabido que en esta etapa se incrementa la demanda de nutrientes como respuesta al proceso acelerado de crecimiento y desarrollo que experimenta el hombre o la mujer durante la adolescencia.

La alimentación produce placer, vemos algunos adolescentes un con hambre feroz o solemos escuchar que siempre tienen ganas de comer. La comida incrementa los neurotransmisores contrarios a la depresión, provee nutrientes necesarios para la vida y da la energía suficiente para desarrollar las aceleradas actividades propias de la edad.

En este periodo, la familia debe poner atención al tema de la alimentación y tener una adecuada información nutricional para evitar caer en los extremos, dar rienda suelta a los “antojos” bajo el pretexto de que el cuerpo se encuentra en periodo de alta demanda de nutrientes o, por el contrario, someter al adolescente a restricciones exageradas bajo la errada premisa de “cuidarse” del sobrepeso u obesidad.

Es importante subrayar que un alto porcentaje de personas que caen en anorexia, bulimia o bulimarexia (combinación de las dos situaciones) lo hacen en este periodo en el que se incrementa el apetito y se pierde el control, registrando cuadros de sobrepeso que llevan a la angustia, con la segura consecuencia de la posterior bulimia.

El apetito en la adolescencia se incrementa en las porciones que consumen llegando a duplicarse e incluso triplicarse, pero ¿cuál es verdadera razón?

  • Es un periodo de crecimiento acelerado, la multiplicación de células y tejidos requieren nutrientes apropiados, para evitar experimentar carencias nutricionales, muchas veces irreversibles.
     
  • Las calorías totales que requiere un adolescente promedio de 1.55 a 1.65 de altura es de aproximadamente de 2000 a 2500 calorías para mujeres y varones respectivamente.
     
  • La frecuencia e intensidad de la actividad física determinara el aporte total de nutrientes, a mayor trabajo muscular mayor cantidad de energía, proteína, vitaminas y minerales que debe consumir. El “gran” apetito puede mantenerse por muchos años más, en función a la  práctica física que se realiza.
     
  • Existe desorden en consumo diario de alimentos del adolescente  por falta de costumbre o apuro, no suelen consumir el desayuno, la merienda matutina, el almuerzo, la merienda vespertina y/o la cena, en las condiciones óptimas, llegando posteriormente a experimentar  un apetito voraz e incontrolable debido a los tiempos interdigestivos muy largos. Esta condición hace que por el hambre que sienten consuman demasiada variedad de alimentos simultáneamente y en cantidades elevadas, lo que lleva a desordenes digestivos y gastritis entre otros.
     
  • Durante este periodo la vida social se vuelve más activa e independiente y se hace habitual consumir comida rápida que debido al contenido de grasa y azúcar se convierte en casi adictiva.

Por estos motivos, es importante mantener controlada la alimentación saludable para evitar el apetito voraz, tomando en cuenta que la primera y mayor recomendación es evitar llegar a este periodo con sobrepeso, motivo por el cual es importante promover buenos hábitos alimentarios desde que el niño empieza a comer solo, ofertándole alimentos sanos, atractivos y sabrosos para lograr una autonomía de elección dirigida a alimentos saludables como son las frutas, verduras, cereales integrales, lácteos y derivados enteros o descremados, alimentos caseros, consumo de agua natural, frutos secos y carnes de preferencia magras.

Algunos consejos:

  1. Cuide el refrigerador, asegúrese que siempre esté lleno de alimentos  con aporte calórico bajo como son vegetales y frutas, éstos proporcionan volumen a las porciones y así es fácil llegar rápidamente  a la saciedad.
     
  2. Evite cocinar en exceso con el fin de que si después de la ración servida el adolescente experimenta más apetito solo tenga como oferta alimentos hipocalóricos como son las frutas y vegetales.
     
  3. Jamás excluya las meriendas de media mañana y/o media tarde por que si pasan más de 3 horas continuas de falta de aporte de nutrientes, el organismo “sufre” la carencia y lo primero que se afecta es el sistema nervioso llevando a la persona a un estado de ansiedad incontrolable que la calma con alimentos hipercalóricos como son el pan y similares.
     
  4. No espere llegar a la situación de “hambre” intensa, promueve que el adolescente consuma alimentos ligeros inmediatamente después de la sensación de “apetito”.
     
  5. Evite largos periodos de “ocio” casero ya que los mayores atracones alimenticios se dan en el hogar echando mano a todo lo que se tiene en la despensa.
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