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Nutrición saludable

Riesgos del consumo de tabaco para el organismo

El fumar es para muchos una costumbre o suele ser una moda entre las personas más jóvenes. A medida que fue pasando el tiempo y ante el avance de las investigaciones sobre los efectos del tabaco en el organismo, se han lanzado innumerables campañas para reducir el consumo de tabaco. En esta oportunidad presentamos los efectos dañinos del consumo del tabaco desde el punto de vista nutricional.

Cuando una persona fuma regularmente puede llegar a sufrir distintos efectos negativos en diferentes partes del organismo, sufriendo malestares que pueden convertirse en crónicos y, en casos extremos, llevar al paciente a desenlaces fatales.

Comencemos destacando algunos de estos riesgos: el fumar con frecuencia altera los niveles de colesterol bueno en la sangre y aumenta el malo, desencadenando problemas cardiovasculares. La sangre también se ve afectada porque baja la concentración de vitaminas B1, B2 y B5, así como también disminuyen los niveles de ácido fólico causando la baja de glóbulos rojos en la sangre.

El fumar también afecta a la asimilación de nutrientes provenientes de los alimentos naturales. En varios casos, el tabaco reduce el apetito y por lo tanto la persona no planifica una alimentación saludable y suele más bien optar por comida express, rica en grasas saturadas, azúcares, harinas y altas calorías. La deficiencia de ciertas vitaminas y minerales que cumplen la función de antioxidantes, impiden liberar los radicales libres que se alojan en el organismo, provocando un alto riesgo de sufrir enfermedades crónicas como el temido cáncer.

En cuanto a las vitaminas como la E, que ayuda a mantener una piel sana y tersa, la asimilación de la misma se ve afectada y el  tabaco ejerce el efecto contrario, produciendo envejecimiento prematuro; por otra parte,  interfiere en la eliminación de depósitos grasos en las paredes arteriales desencadenando problemas cardiacos. En cuanto a la vitamina C, los fumadores no pueden retener cantidades ideales de la misma porque el cigarrillo se lleva parte de ella, el consumo de cigarro, absorbe  25 mg de vitamina C o el equivalente a una naranja.

El fumar frecuentemente causa deficiencias de calcio en el organismo, impide la correcta absorción debilitando la salud ósea y por ende aumentando el riesgo de sufrir osteoporosis.

Otro de los factores que afecta al organismo producto del consumo del tabaco, es la alteración del sentido del gusto, disminuyendo poder sentir el sabor de los alimentos.

Estas son algunas de las deficiencias nutricionales que puede provocar el consumo habitual del tabaco, por lo que se recomienda eliminar o reducir su consumo y adquirir nuevos hábitos que permitan incorporar en el menú el té verde como antioxidante, frutas y vegetales de todo tipo para aportar nutrientes y contrarrestar la ansiedad por prender un cigarro. En cuanto a la deficiencia de vitamina C y E, se recomienda ingerir suplementos para recuperar poco a poco los niveles correctos en el cuerpo. Una vez vencida esta etapa, es recomendable reforzar la alimentación con una dieta balanceada rica en alimentos de todos los grupos, sin ninguna excepción. Comer cada 3 horas, beber abundante agua o infusiones de té o hierbas  y realizar actividad física frecuente, son consejos que ayudarán a sentir la necesidad o ansiedad de fumar un cigarro.

Recuerde que cuidar el organismo, alimentarlo me manera consciente y lejos de los malos hábitos ayuda a dejar poco a poco la mala costumbre de fumar tabaco.

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